¿Qué es la Confesión?

El hombre no es perfecto. Se trata de una realidad innegable y esto hace que el hombre cometa errores. Algunos de estos errores nos hacen daño a nosotros mismos y ofenden a Dios, porque van en contra de los Mandamientos. A estos se les llama pecados.

Existen dos tipos de pecados los veniales (una mentira, algo de pereza, una falta de respeto o de caridad, murmuraciones o burlas, dejadez en las oraciones, excesos en la comida y en la comodidad, gastos superfluos,… y actos graves cometidos inadvertidamente) y los mortales (cuando conscientemente se realizan actos gravemente malvados, como insultar a Dios, faltar a la santa misa un domingo, cometer actos sexuales impuros, emborracharse o drogarse,…).

Los pecados hacen que nos alejemos de Dios al no estar en paz, al haber cometido errores y no haber pedido perdón por ello. Esta separación puede ser menor -pecados veniales o leves- o llegar a perder la vida sobrenatural y la gracia -pecados graves o mortales-, lo que supondría estar lejos de Dios.

Afortunadamente, Jesucristo instauró un sacramento, un medio, para perdonar los pecados y así poder volver a estar cerca de Dios, y por lo tanto, el ganarse así el Cielo. Este sacramento es la Confesión, también conocido como el sacramento del perdón, de la penitencia o de la alegría; porque se perdonan todos nuestros pecados.

Aunque es bueno pedir perdón a Dios con frecuencia por nuestros malos actos y faltas, Jesús nos ha dado la oportunidad de perdonar los pecados a través de la Confesión. Tan solo nos bastará con un sacerdote, a quienes les dijo:

A quienes les perdonéis los pecados, les son perdonados; a quienes se los retengáis, les son retenidos
Jn 20, 23

La Confesión tiene efectos muy positivos, ya que repara el distanciamiento respecto a Dios obteniendo su perdón, recupera la dignidad del alma disminuida por el pecado, da fuerzas para vencer en las próximas tentaciones. Además, en caso de pecados mortales, la confesión devuelve la gracia y la vida sobrenatural que se habían perdido, y por lo tanto, abre de nuevo las puertas del cielo.

Para confesarse se busca un sacerdote y se pide su ayuda para hacerlo bien. Se comienza diciendo el tiempo aproximado que ha pasado desde la anterior confesión. Luego se manifiestan los pecados teniendo en cuenta que deben decirse todos los pecados mortales distinguiendo unos de otros y exponiendo el número de veces aproximado que se cometieron; por ejemplo: he faltado cinco domingos a misa, me he emborrachado dos veces, etc. De los pecados veniales no es necesario precisar el número; basta decir por ejemplo: he tenido pereza, me he enfadado,… Como se trata de pedir perdón a Dios, el requisito principal es estar arrepentido; y por lo tanto, debe haber una firme intención firme de no volver a cometer esos pecados.

Además, para hacer una buena confesión, es necesario estar arrepentido y contar todos los pecados mortales que nos acordemos, aunque nos de vergüenza. El no hacerlo supondría el estar usando un sacramento de forma incorrecta, por lo que cometemos un pecado grave llamado sacrilegio. En caso de no contar todos los pecados graves (si no te acuerdas de alguno y más tarde te vuelve a la memoria, puedes confesarte de éste en la próxima confesión que hagas), además de que cometer sacrilegio, los pecados confesados no serán perdonados. Tendrías que volver a confesarte de los mismos pecados (y si hay alguno nuevo, también) además del de sacrilegio.

Aunque pueda costar contar los pecados graves por vergüenza, debemos tener presente la idea de que lo importante es que se nos perdonen los pecados. Los sacerdotes están acostumbrados a escuchar muchísimas confesiones, por lo que nada de lo que les cuentes les sonará nuevo. Y por tu tranquilidad, debido al llamado “secreto profesional”, no podrán contar a nadie tus pecados. Si nunca te has confesado o hace mucho que no lo haces, puedes pedir ayuda al sacerdote para que te ayude a hacer una buena confesión, diciendo la verdad y sin callarse nada aposta.

Tras la confesión se nos dirá una penitencia por los pecados confesados y posteriormente se nos dará la absolución. En ese momento, el alma del que se confiesa vuelve a estar en gracia y cerca de Dios. La penitencia es rezar las oraciones que se nos hayan dicho, normalmente son un Padrenuestro o un Ave María,… algo fácil y que a la vez que lo rezamos, podemos dar muchas gracias a Dios por perdonarnos y poner el propósito de no volver a pecar.

Como hemos dicho al principio, el hombre no es perfecto, por lo que es muy normal que volvamos a pecar. Jesús nos espera para que volvamos a confesarnos, pedir perdón y perdonarnos. No dudes en confesarte cuando haga falta, cuanto antes te confieses tras cometer un pecado grave, mejor; porque evitarás que se haga más grande. Quien nos perdona es Jesucristo, no el sacerdote, que es la persona a través la cual se administra el sacramento de la confesión.

Es un verdadero honor que te perdone el mismo Jesús, las veces que sean necesarias.

Una Respuesta a “¿Qué es la Confesión?”

  1. tonibalt dice:

    DEBEMOS PARADNOS AL FINAL DEL DIA Y CONFESAD A NUESTRO PADRE, DIOS, LO MALO QUE HEMOS HECHO DURANTE EL DIA POR ERROR HUMANO Y PEDIRLE DE TODO CORAZON QUE NOS PERDONE Y AYUDA PARA SEGUIR LUCHANDO PARA NO VOLVER A CAER Y ENCONTRAR EL CAMINO QUE NOS LLEVE A LA SANTIDAD.

    TAMBIEN DEBEMOS CONFESARNOS CON UN SACERDOTE, SE DIRA ES PECADOR COMO YO, SI. PERO ES RECONOCER ANTE UN HERMANO TU PECADO, DIOS YA SABE LO QUE HEMOS HECHO, PERO ES SER HUMILDE, ES ARREPENTIMIENTO DE VERDAD.

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