Testimonio: descubrí a Dios y vivo por mi Fe

Muchas personas creen que la fe es algo de nacimiento, algo que se tiene desde el principio de tu existencia unido a la sangre o creencia familiar, otras piensan que aparece en momentos de dificultad o extrema necesidad  en la vida de uno y que son esos momentos en los que percibes que siempre has tenido una fe en tu interior, pero una fe que estaba un poco escondida, yo pertenezco a este segundo grupo, para mi la fe al principio no era más que una mancha que no se veía más allá que en el horizonte perfecto y vacío, luego esa mancha se convertía en una bruma en ese mismo horizonte, así que observas y observas pero todavía no distingues nada, poco a poco se convertía en una sombra en la lejanía, como un espectro que alza sus vértices para ir tomando forma, la mancha se extendía a través del horizonte tomando forma hasta que en tu vida ocurría algo que te hacía encomendarte a Dios, algo que te hacía creer ciegamente; es en ese momento cuando la fe se extendía del mismo modo que un árbol extiende sus entramadas ramas, cuando la percibías delante tuya, te atrevías a creer, te atrevías a musitar delicadamente la frase “Tengo Fe“.

Yo soy un chico joven y me considero actual en gustos y diversiones, muchas veces parece que esto no tenga que ir enlazado con una persona creyente, pero puedo asegurar que no es cierto. Desde la niñez siempre me inculcaron los valores cristianos aunque tengo que decir que siempre los tuve un poco apartados de mí, tal vez por mi pronta edad e inmadurez o tal vez porque no era un tema típico entre amigos para despertarme un cierto interés.

Mi vida no fue nunca de color de rosa y en ella he podido encontrar momentos bastante arduos en lo que no sabia que hacer, me encontraba al limite de un precipicio sin fondo, no sabía como actuar, no sabía que pensar, y fue en esos momentos y cuando más perdida tenía la  esperanza cuando decidí rezar, rezar a ese Dios que me ensañaron mis padres de pequeño, mis catequistas en la parroquia, ese  Dios del que alguna vez escuche hablar, ese Dios que tenia tan lejano de mi vida.

Desde ese momento mi vida marco un antes y un después, y todavía sigo siendo joven, todavía me gusta disfrutar de la vida, me gusta salir de fiesta, me gusta pasarlo bien con mis amigos,me gusta bailar cuando escucho una canción que me gusta, me gusta ver pasar a una chica guapa delante mía, sigo siendo el mismo, pero desde ese momento, si hay algo cierto para mi en esta vida, ese algo es Dios y Cristo.

No soy el único, conozco muchos más jóvenes como yo, y al igual que yo, viven por su fe.